En el folclore navajo, el coyote se considera el animal más malicioso, y a la vez el más apreciado. Se dice que el coyote es astuto y mentiroso, y que siempre está ideando trampas para engañar a aquellos con los que se encuentra. La leyenda cuenta que es imposible matar al animal, ya que no solo se lo considera un dios, sino que además es extremadamente poderoso. La historia del origen de los navajos está profundamente arraigada en su mitología. Si bien el relato no es histórico en un sentido literal, lo es desde la perspectiva que tienen los navajos sobre su propio origen. Las historias de sus ancestros a menudo se transmiten por tradición oral. En sus creencias, los navajos se originaron en el llamado primer mundo, que estaba envuelto en tinieblas. A partir de allí, los Dine pasaron por diferentes etapas hasta llegar al mundo actual en el que viven.

En el mundo tenebroso, había humedad, niebla y oscuridad por doquier. De la niebla surgieron los cuatro puntos cardinales (norte, sur, este y oeste) asociados con ella. Después de los cuatro puntos, aparecieron las conexiones con los cuatro colores principales (negro, blanco, amarillo, azul). También vivían en este mundo seres espirituales y personas con aspecto de insecto. Los hombres hormiga fueron los primeros seres que habitaron este mundo. Los seres espirituales que también vivían en este mundo tenebroso incluían al Espíritu del agua o el Monstruo del agua, los hombres pez y las personas subacuáticas. A medida que transcurría el tiempo, otros seres divinos se sumaron al ámbito del primer mundo, que, a pesar de haber sido creados por la niebla, tenían atributos humanos. Fue aquí donde surgieron el primer hombre, la primera mujer, el primer niño, la primera niña, el Dios negro, el Dios parlante, el Dios del Hogan y el coyote. Cuenta la historia que un idioma universal los conectaba y les permitía comunicarse. Pero pronto surgieron desacuerdos y los seres fueron obligados a partir por una salida hacia el este y llevarse con ellos todos sus problemas. Entonces se mudaron al mundo azul, donde conocieron a las urracas azules, los azulejos y las garzas azules y otros animales como pumas, lobos, zorros, tejones y linces rojos. Pero, al igual que en el primer mundo, pronto reinó el conflicto y, nuevamente, los seres debieron abandonar el lugar y partir esta vez hacia el sur llevándose consigo sus problemas. Al llegar al mundo amarillo, pronto conocieron a otros animales como serpientes, ardillas, ratones, ciervos, pavos y los hombres araña. Pero igual que en los mundos anteriores, nuevamente surgieron conflictos que provocaron peleas y problemas frecuentes. De este modo, el primer hombre y la primera mujer fueron separados y colocados en riberas opuestas del río. Sin embargo, las mujeres no eran tan hábiles para cazar como los hombres. Hambrientas y rogando por regresar, las mujeres volvieron con los hombres antes de que pasaran cuatro años. La reconciliación de los dos sexos despertó la naturaleza maliciosa del coyote y, como resultado, robó el bebé del Espíritu del agua. Este se enfureció y creó una gran inundación. Las personas escaparon después de que su amiga, la langosta, las guiara hacia un junco gigante, una a una. Al salir de las aguas, las personas se encontraron en el mundo actual. Diversas historias los ubican en las montañas de Colorado o cerca de Durango.