Gobierno/consejo tribal:

Hasta el descubrimiento de petróleo en territorio navajo, prácticamente no existía un gobierno establecido. Con el fin de certificar correctamente la extracción de minerales, en 1923, se formó el Consejo Tribal de la Nación Navajo, mediante la Secretaría del Interior de los Estados Unidos. La tribu Navajo rechazó la creación y el establecimiento de una constitución en tres ocasiones diferentes. En el tercer intento, en 1968, el consejo tribal aprobó el anteproyecto de una constitución pero nunca fue ratificado por el pueblo. En 1934, se aprobó la Ley de Reorganización Indígena, en un intento de reorganización según pautas constitucionales. El pueblo Navajo rechazó la ley porque creía que eso pondría fin al Programa de Reducción del Ganado establecido por John Collier, Comisionado de Asuntos Indígenas.

El programa disminuyó considerablemente la cantidad de ganado ovino permitido en el territorio Navajo. En 1933, la población ovina sumaba un total de 1,3 millones y no había suficiente pasto para alimentar adecuadamente a los animales. La erosión también comenzaba a preocupar al gobierno, que consideró que lo mejor era reducir la población ovina a la mitad. Esta decisión alteró las estructuras sociales y económicas de la tribu. En 1991, se desarrolló una reorganización completa de la estructura política de los Navajo, que formó un gobierno de tres poderes: ejecutivo, judicial y legislativo. El gobierno actual, que se reúne un mínimo de cuatro o cinco veces por año en la capital de la Nación Navajo, Window Rock (Arizona), está formado por 88 delegados que representan a 110 divisiones.